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Intentar un nuevo ciclo de fecundación 'in vitro'

Publicado el martes, 23 de abril de 2019 por Laura Marchesani

Los tratamientos de reproducción asistida tienen, en general, unas probabilidades de éxito directamente relacionadas con los factores que intervienen en los mismos como, por ejemplo, la edad de la persona que aporta los óvulos o la calidad del semen que se utiliza pero éstos, por sí mismos, no son nunca una garantía de final feliz para los futuros padres. Por este motivo, antes de empezar cualquier tratamiento para buscar un embarazo, es importante solicitar una valoración al médico ginecólogo especializado y entender qué posibilidades reales puede haber de que se produzca y llegue a buen término.

Cuántos óvulos se obtienen en un ciclo

El número de óvulos que se extraen de la madre o de la donante en un ciclo de fecundación 'in vitro' no es posible determinarlo a priori. Existen estadísticas que ofrecen indicios aproximados a medida que la mujer implicada se acerca al momento de la punción ovárica y que ayudan a hacer previsiones un poco más cercanas a la realidad. Aun así, hasta que los óvulos no se entregan al laboratorio de reproducción asistida y se analizan, hay que mantener la prudencia a la hora de hacer una valoración.

¿Si se extraen quince óvulos tendré quince embriones?

El número de óvulos extraídos en la punción es importante, pero también lo es su calidad, su madurez y cómo se fecundan con los espermatozoides. Un número elevado de ovocitos es un primer paso que ofrece esperanzas, aunque no es el único factor a tomar en consideración, pues cada elemento que conforma un ciclo de fecundación 'in vitro' es importante para el éxito final del tratamiento.

Asimismo, por norma general, no todos los óvulos obtenidos y que están en condiciones de ser fecundados generan embriones que consiguen desarrollarse en el laboratorio de la clínica de reproducción asistida. Esto significa que el número suele ir disminuyendo, de modo que la cifra final de embriones en condiciones de ser transferidos es inferior al de los óvulos extraídos.

De hecho, es habitual que los embriones que llegan al quinto o al sexto día de cultivo en el laboratorio sean menos que los que comenzaron a desarrollarse en las primeras 24 horas. En otras palabras, se puede esperar que los números decrezcan.

¿Pocos embriones significa pocas posibilidades de embarazo?

No siempre. Como es obvio, a cada futuro padre o madre le gustaría tener a su disposición varios embriones de óptima calidad para poder intentar varias transferencias si así lo desean o es necesario, pero lo importante es que al menos uno de éstos funcione, que produzca un embarazo y que el feto se desarrolle hasta llegar a ser niño. A veces basta un único embrión para hacer realidad el deseo de tener un hijo.

Por otro lado, para llegar a un nacimiento, es imprescindible pero no suficiente un embrión -aunque sea la base y el punto de partida necesario-. Otros factores fundamentales son, por ejemplo, la preparación previa de quien lo recibe y el transcurso sin incidencias del embarazo.

Ser conscientes de cuáles son estos elementos que hacen posible que un hijo vea la luz ayuda a entender el contexto en el que uno se mueve, así como a apreciar y valorar el trabajo y la determinación que hay detrás de cada ciclo de fecundación 'in vitro' y los detalles que se analizan exhaustivamente para aumentar las posibilidades de éxito. Todo ello permite también tener expectativas realistas sobre un futuro que pasa por diversas fases, como la de la aplicación de las técnicas de reproducción asistida, que para muchos son desconocidas.

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