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Qué es la gestación subrogada ética

Publicado el martes, 12 de febrero de 2019 por Laura Marchesani

Cada familia que piensa en tener hijos gracias a la gestación por sustitución debe valorar una serie de elementos antes de proceder. En primer lugar se encuentra siempre la cuestión económica, pues un tratamiento de fecundación 'in vitro' con una maternidad subrogada supone un costo elevado que se debe añadir a los gastos para desplazarse al extranjero ya que este camino hacia la paternidad no es posible llevarlo a cabo en el propio país.

Es evidente que la cuestión económica no es el elemento más importante a valorar ante una elección de este tipo aunque, puesto que la mayoría de las personas viven de su trabajo y tienen una disponibilidad financiera limitada, los gastos a afrontar son un obstáculo insuperable para muchos.

La relación con la gestante

Al factor económico se le añaden consideraciones de tipo ético: ¿cómo se puede poner un precio fijo al reembolso de gastos de una gestante? Si esta generosa mujer se postula espontáneamente y de forma libre y voluntaria para ayudar a otras familias, es normal que los futuros padres se comprometan a cubrir todos los gastos en los que ella incurra como, por ejemplo, desplazamientos, comidas fuera de casa, sueldos perdidos, etc. Estos factores, que dependen de las circunstancias de cada caso, son difícilmente cuantificables a priori porque no se sabe lo que pasará durante el embarazo. Es posible hacer previsiones -que normalmente se preparan junto a los abogados de las partes- pero es importante ser conscientes y estar preparados para los imprevistos que pudieran ocurrir.

Es fundamental que la gestante se sienta comprendida, que note el apoyo de los padres intencionales y que en ningún momento le falten fondos para poder vivir serenamente tanto durante el embarazo, como en el momento del parto como en la fase después del nacimiento.

Respeto mutuo en la maternidad subrogada

Para poder tener un camino de gestación subrogada sereno -dado que los elementos incontrolables siempre estarán presentes- es necesario que exista una confianza de base entre las partes: padres, gestante y la familia de ésta. La única manera de poder vivir con tranquilidad cada fase del camino es dejar la gestión del día a día en manos de la propia gestante. Ella tendrá el apoyo de la agencia, del psicólogo, del médico, del abogado,… (y es necesario poderle garantizar estos servicios) pero, al mismo tiempo, debe de sentirse libre de vivir su vida diaria plácidamente, junto a su familia, sus amigos y en el trabajo. El respeto a su privacidad y a su tiempo son dos condiciones esenciales para una gestación serena.

Los hijos de la gestante

Las jóvenes mujeres que se presentan para ser gestantes son ya madres ellas mismas, con al menos un hijo, y tienen responsabilidades inaplazables e fundamentales hacia sus propios vástagos. Por estas razones, para ellas es importante que sus hijos estén preparados para vivir con tranquilidad el embarazo que su madre lleva a cabo para otras personas, por lo que les explican lo que está sucediendo y piensan que es necesario ser transparentes con lo que se hace y lo que se dice. Así, desean que sus propios maridos aprueben su elección y las apoyen en cada momento y, a menudo, quieren que sus hijos conozcan a los padres intencionales a los que están ayudando. Se trata de la elección personal de una mujer pero que afecta a su vida entera: la personal, la familiar, la laboral y la social, de modo que el camino de la gestación subrogada cambia la vida no sólo a los padres intencionales sino a todos lo que, de un modo u otro, son parte de él.

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